Twitter Instagram Twitch Facebook Emiliano451 Kinoclub

Nido de caranchos

  • Home
  • About
  • Fotografía
    • Lomo
    • Flaneur
    • Noches de pandemia
    • Foto reportaje
  • Cine
    • Kinoclub
    • Cineclub YMCA
    • Cineclub La Rosa
    • Documental
  • Música
    • Vinilos
    • Rock
    • Próximamente
  • Literatura
  • Viajes
  • Etc
    • EP
    • Fútbol
    • Cartele
    • Cafecito

Jorge Luis Borges (1899-1986) y Adolfo Bioy Casares (1914-1999) formaban esporádicamente una dupla creativa que firmaba bajo el seudónimo de Honorio Bustos Domecq. El supuesto autor santafecino con inclinaciones detectivescas firmó cinco los libros de relatos: Seis problemas para don Isidro Parodi (1942) Un modelo para la muerte (1946), Crónicas de H.Bustos Domecq (1967) y Nuevos cuentos de H.Bustos Domecq (1977). Este cuento futbolero corresponde a las Crónicas...

"Viejo turista de la zona de Nuñez y aledaños, no dejé de notar que venía faltando en su lugar de siempre el monumental estadio de River. Consternado, consulté al respecto al amigo y doctor Gervasio Montenegro, miembro de número de la Academia Argentina de Letras. En él hallé el motor que me puso sobre la pista. Su pluma compilaba por aquel entonces una a modo de Historia panorámica del periodismo nacional, obra llena de méritos, en la que se afanaba su secretaria.

Las documentaciones de práctica lo habían llevado casualmente a husmear el busilis. Poco antes de adormecerse del todo, me remitió a un amigo común, Tulio Savastano, presidente del club Abasto Juniors, de cuya sede, sita en el Edificio Amianto, de avenida Corrientes y Pasteur, me di traslado.

Este directivo, pese al régimen doble dieta a que lo tiene sometido su médico y vecino doctor Narbondo, mostrábase aún movedizo y ágil. Un tanto enfarolado por el último triunfo de su equipo sobre el combinado canario, se despachó a sus anchas y me confió, mate va, mate viene, pormenores de bulto que aludían a la cuestión sobre el tapete. Aunque yo me repitiese que Savastano había sido otrora el compinche de mis mocedades de Agüero esquina Humahuaca, la majestad del cargo me imponía y, cosa de romper la tirantez, congratulélo sobre la tramitación del último goal que, a despecho de la intervención de Zarlenga y Parodi, conviertiera el centrohalf Renovales, tras aquel pase histórico de Musante.

Sensible a mi adhesión al once de Abasto, el prohombre dio una chupada postrimera a la bombilla exhausta, diciendo filosóficamente, como aquel que sueña en voz alta:

-Y pensar que fui yo el que les inventé esos nombres. -¿Alias? -pregunté, gemebundo-. ¿Musante no se llama Musante? ¿Renovales no es Renovales? ¿Limardo no es el genuino patronímico del ídolo que aclama la afición? La respuesta me aflojó todos los miembros. -¿Cómo? ¿Usted cree todavía en la afición y en los ídolos? ¿Dónde ha vivido, don Domecq?

En eso entró un ordenanza que parecía un bombero y musitó que Ferrabás quería hablarle al señor. -¿Ferrabás, el locutor de la voz pastosa? -exclamé- ¿El animador de la sobremesa cordial de las 13 y 15 y del jabón Profumo? ¿Estos, mis ojos, le verán tal cual es? ¿De verás que se llama Ferrabás? -Que espere -ordenó el señor Savastano. -¿Que espere? ¿No será más prudente que yo me sacrifique y me retire? - aduje con sincera abnegación. -Ni se le ocurra -contestó Savastano-. Arturo, dígale a Ferrabás que pase. Tanto da… Ferrabás hizo con naturalidad su entrada.

Yo iba a ofrecerle mi butaca, pero Arturo, el bombero, me disuadió con una de esas miraditas que son como una masa de aire polar. La voz presidencial dictaminó:

-Ferrabás, ya hablé con De Filipo y con Camargo. En la fecha próxima pierde Abasto, por dos a uno. Hay juego recio, pero no vaya a recaer, acuérdese bien, en el pase de Musante a Renovales, que la gente sabe de memoria. Yo quiero imaginación, imaginación. ¿Comprendido? Ya puede retirarse. Junté fuerzas para aventurar la pregunta: -¿Debo deducir que el score se digita?

Savastano, literalmente, me revolcó en el polvo. -No hay score ni cuadros ni partidos. Los estadios ya son demoliciones que se caen a pedazos. Hoy todo pasa en la televisión y en la radio. La falsa excitación de los locutores, ¿nunca lo llevó a maliciar que todo es patraña? El último partido de fútbol se jugó en esta capital el día 24 de junio del 37. Desde aquel preciso momento, el fútbol, al igual que la vasta gama de los deportes, es un género dramático, a cargo de un solo hombre en una cabina o de actores con camiseta ante el cameraman.

-Señor, ¿quién inventó las cosas? -atiné a preguntar. -Nadie lo sabe. Tanto valdría pesquisar a quién se le ocurrieron primero las inauguraciones de escuelas y las visitas fastuosas de testas coronadas. Son cosas que no existen fuera de los estudios de grabación y de las redacciones. Convénzase, Domecq, la publicidad masiva es la contramarca de los tiempos modernos. -¿Y la conquista del espacio? -gemí. -Es un programa foráneo, una coproducción yanqui-soviética. Un laudable adelanto, no lo neguemos, del espectáculo cientifista.

-Presidente, usted me mete miedo -mascullé, sin respetar la vía jerárquica-. ¿Entonces en el mundo no pasa nada?

-Muy poco -contestó con su flema inglesa-. Lo que yo no capto es su miedo. El género humano está en casa, repatingado, atento a la pantalla o al locutor, cuando no a la prensa amarilla. ¿Qué mas quiere, Domecq? Es la marcha gigante de los siglos, el ritmo del progreso que se impone.

-¿Y si se rompe la ilusión? -dije con un hilo de voz.

-Qué se va a romper -me tarnquilizó. -Por si acaso, seré una tumba -le prometí-. Lo juro por mi adhesión personal, por mi lealtad al equipo, por usted, por Limardo, por Renovales.

-Diga lo que se le dé la gana, nadie le va a creer. Sonó el teléfono. El presidente portó el tubo al oído y aprovechó la mano libre para indicarme la puerta de salida."

H.Bustos Domecq
Share
Tweet
Pin
Share
No comments
Share
Tweet
Pin
Share
No comments
Queridos amigos: si están leyendo esto es porque el mundo (o al menos Blogger) no se acabó este 2012. Quizás sí el próximo, pero por las dudas, volvimos a tropezar con la misma piedra que en 2009, 2010 y 2011, y acá están los libros transitados en estos doce meses, a pedido del público.

Enero
  • Open water diver manual, de PADI

Marzo
  • Advance open water diver manual, de PADI


Abril
  • El hombre como la sal del agua, de Lisandro Penelas

Mayo
  • 84, Charing Cross Road, de Helene Hanff
  • Jim, Jam y el otro, pólvora y chimangos, de Max Aguirre
  • Los enamorados, de Alfred Hayes 
  • Unos días en el Brasil, de Adolfo Bioy Casares 

Junio
  • Que el mundo me conozca, de Alfred Hayes 
  • El Sunset Limited, de Cormac McCarthy 
  • La memoria de Guayaquil, de René Favaloro 
Julio
  • Clave para un amor, de Adolfo Bioy Casares

Agosto
  • El cortador de cañas, de Junichiro Tanizaki
  • John Berger y los modos de mirar, de Marcos Mayer
  • El mar de coral, de Patti Smith
  • De las cosas maravillosas, de Adolfo Bioy Casares

Septiembre
  •  Imágenes en la maleta, de Ferruccio Musitelli



Octubre
  • Calicalabozo, de Andrés Caicedo



Noviembre 
  • Alfred Hitchcock, de Bruno Villien
  • El cine y lo que queda de mi, de Hernán Musaluppi
Diciembre
  • Nadie acabará con los libros, de Umberto Eco y Jean-Claude Carrière
Share
Tweet
Pin
Share
No comments
Creo que el viaje es un buen ejemplo de cosas maravillas antes y después de la posesión. Los habrá, sin duda, maravillosos antes, mientras y después, pero la verdad es que el viaje propiamente dicho mantiene, a través de los años y a pesar de tanta invención extraordinaria, algo de su prístina dureza. No por nada viajes y trabajos fueron sinónimos (co­mo en Los trabajos de Persiles y Sigis­munda). Es claro que en el recuerdo, las corridas, las fatigas, las ansiedades, las esperas y más de un mal momento se convierten en risueñas aventuras de las que fuimos protagonistas.


No todas las cosas maravillosas lo son para todo el mundo. Hay coleccionistas para quienes las estampillas, los automó­viles viejos, las pequeñas botellas de muestra de bebidas alcohólicas, son ma­ravillosas; las cajas de fósforos, los obje­tos de arte de particular fealdad, los hua­cos, pueden serlo para exquisitos. Cuan­do yo era chico acompañé a mi padre a visitar a un vecino que nos mostró una colección de monedas y medallas. Casi todas eran de bronce oscuro o de algún metal blanco (no sé si plata) sin brillo. Espero que el señor aquel no haya nota­do hasta qué punto su preciosa colección me pareció triste.

Existen individuos a quienes los más dispares objetos se les vuelven maravi­llosos a lo largo de la vida. Conocí a uno que en la infancia tuvo por maravi­llosas las aventuras de Dick Turpin y luego se pasó a las tarjetas postales de barcos; en la adolescencia volcó un apa­sionado interés en los automóviles Au­burn y, ya hombre, introdujo en la serie a una generosa media docena de señoras y señoritas.

Me gustaría creer que esta reflexión sobre las cosas maravillosas nos ayuda a conocernos mejor o siquiera nos recuer­da a qué grupo humano pertenecemos; al de quienes buscan lo que deja de ser maravilloso en la posesión o al de quie­nes buscan lo que es maravilloso en la posesión y continúa siéndolo después. El afán de los primeros puede construir o destruir, pero en definitiva favorece a la sociedad; el de los segundos también puede construir o destruir, pero ante to­do es una fuente de dicha para el indivi­duo. Más vale que de esto no se enteren los del primer grupo, el de los hombres de acción. En su carrera tras el fascinan­te espejismo de las ilusiones -compara­ble, por el desenlace, con el vuelo del zángano- erigieron, piedra sobre pie­dra, nuestra civilización de Occidente. Sea o no la mejor, sospecho que por es­tar cifrada en la actividad, conviene a muchos que sin afanes y ocupaciones tal vez aguantarían mal esta vida cuyo sen­tido no siempre parece claro.

De las cosas maravillosas, de Adolfo Bioy Casares
Share
Tweet
Pin
Share
1 comments
Miércoles, 27 de julio. A las cinco me despiertan. No sin dificultad consigo, a tiempo, el desayuno. A las siete en punto voy al aeropuerto, y a las siete y pico estoy volando, rumbo a Brasilia. Desde lo alto veo cerros y algunos bosques; ya sobre Brasilia, tierra roja y casas altas, unas pocas, diseminadas. El camino del aeropuerto al hotel es largo; bordea un lago y, a la izquierda, las embajadas, que por ahora son una sucesión de terrenos baldíos con letreros blancos, cada uno con el nombre de un país. Cuando pasamos frente al nuestro, el chofer grita: «¡Viva la Argentina!». Fotografío el desolado letrero. Brasilia está en una enorme meseta quebrada; no se ven montañas en la lejanía; el lugar es el valle de un río, con un lago; la tierra es roja; los árboles (no consigo saber cómo se llaman) son raquíticos y tienen, a mitad del tronco, una suerte de nido de hornero, de tierra roja (una bola de tierra, que rodea el tronco): «Ahí», me explican, «viven los tijú», pronúnciese tiyú, «un bisho que taladra». Llegamos por fin al extendido hotel, donde firmo un papel comprometiéndome a partir antes de la noche. El hotel no deja de ser lujoso, aunque rumbo al cuarto paso por corredores que dan a cubículos abiertos, desprovistos de puerta, donde se amontona la ropa sucia. Es curioso también que en un hotel en el desierto no haya nada en venta, salvo postales y «banderines- souvenirs». Para comprar cualquier cosa hay que ir a la ciudad libre, o núcleo bandeirante, pueblo de cuarenta mil personas que viven en casas de madera, situado a treinta y un kilómetros del hotel. Brasilia propiamente dicha consiste en cierto número de casas en construcción -no tan pocas, advierto, como parecen desde el aire-, muy distantes una de otra. Aquello tiene algo del sueño de arte moderno de un funcionario imaginativo; tal vez, de un demagogo imaginativo. Ignoro hasta qué punto la nueva capital es necesaria y cómo el consiguiente derroche afectará a la economía del Brasil; he podido corroborar que la gente obligada a mudarse de Río a Brasilia está resentida y triste. Dicen que destruir las costumbres, alterar la vida cotidiana de tanta gente, es criminal. Brasilia es una operación de sátrapa indiferente a los sentimientos de miles y miles de personas que formaron su vida en Río y deberán truncarla, para empezar de nuevo en otra parte; pero también es una operación demagógica, porque las multitudes, por ahora no afectadas directamente, están orgullosas, exaltadas de patriotismo. Brasilia es ambiciosa, futura, pobre en resultados presentes, incómoda. Para comprar un cepillo de dientes, el huésped del hotel recorrerá sesenta kilómetros, ida y vuelta, al núcleo bandeirante. En el único cinematógrafo, el habitante, gratuitamente menos mal, puede ver films de propaganda, o instructivos. Fotografié, no sé con qué resultado, casas dignas del peor (o del mejor, tanto da) Le Corbusier y a indios, con orejas de un palmo y perforadas, que hace tres años vivían como únicos pobladores en la zona. Vuelvo a Río. Aíta me reprocha el haberme ido ayer de la Academia, el haber comido con el embajador, el no estar hoy a su lado. Es impertinente y tonto -¡quién lo ignora!— pero, como yo no soy más vivo, lo invito a comer. Cuando los dejó (está con la hermana), camino un poco por la ciudad, contemplando las zaparrastrosas prostitutas. A las doce, en cama.

Adolfo Bioy Casares
Unos días en el Brasil (Diario de viaje)
Share
Tweet
Pin
Share
1 comments
Como el año pasado, tomé como costumbre anotar los libros leídos mes a mes. No es un catálogo del buen leer, sino lo que se fue cruzando por el camino, y el propósito es sólo el de la memoria personal o la pura curiosidad. Aquí están, estos son.


Enero
  • Cortos, de Alberto Fuguet
  • Un pintor de hoy, de John Berger

Febrero

  • El guardián entre el centeno, de J.D. Sallinger
  • La habitación cerrada, de Paul Auster
  • Soriano por Soriano, de Osvaldo Soriano
  • Una cuestión personal, de Kenzaburo Oé

Marzo
  • Triste, solitario y final, de Osvaldo Soriano
  • La vida nueva, de Orhan Pamuk
  • El sueño de los héroes, de Adolfo Bioy Casares
  • Por la espalda, de Andrés Rivera
  • Acerca de Roderer, de Guillermo Martínez
Abril
  • Cine o sardina, de Guillermo Cabrera Infante
  • Arqueros, ilusionistas y goleadores, de Osvaldo Soriano

Mayo
  • Mecanismo a válvula, de Eduardo Alvariza
  • La casa de las bellas durmientes, de Yasunari Kawabata
  • Primeras vistas de Buenos Aires, de Esteban Gonnet
  • Sumo por Petinatto, de Roberto Petinatto
  • El enigma del Siambón, de Germán Cáceres
  • A sus plantas rendido un león, de Osvaldo Soriano

Junio
  • La máquina de follar, de Charles Bukowski
  • Quieres hacer el favor de callarte, por favor, de Raymond Carver

Julio
  • Mitologías, de Roland Barthes
  • Las cartas de Groucho, de Groucho Marx
  • El héroe de las mujeres, de Adolfo Bioy Casares
Agosto
  • Éramos unos niños, de Patti Smith
  • Damas chinas, de Mario Bellatin

Septiembre
  • El hombre del Potemkin, de Juan Carlos Pumilla
  • Los maléficos, de Ross McDonald
  • Catedral, de Raymond Carver

Octubre
  • Polo, el buscador, de Hugo Montero e Ignacio Portela 
  • Los últimos tres días de Fernando Pessoa, de Antonio Tabucchi

Diciembre
  • ¿Y ahora qué? ¡A cortar café!, de Aurora Sánchez Nadal
  • Fuego azul, de Ernestina Mo
  • Visitando a Mrs. Nabokov, de Martin Amis
Share
Tweet
Pin
Share
2 comments
Este año tomé la rara decisión de anotar qué libros iba leyendo. Aunque había visto hace varios años en un blog un posteo similar, no hice mi "memoria y balance" con la idea de publicarla, sino como una cuestión meramente de reseña, o estadística quizás. Lo cierto es que llegado fin de año, teniendo la listita en un txt... hacerla pública era un paso. Y acá está.


Enero
- Heavier than heaven. Biografía de Kurt Cobain, de Charles R. Cross.
- Un hombre afortunado, de John Berger.


Febrero
- La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares.
- Todo está hecho de Espejos. Cuentos casi completos, de Guillermo Cabrera Infante.


Marzo
- Sobredosis, de Alberto Fuguet.
- Tinta roja, de Alberto Fuguet.


Abril
- El Aleph, de Jorge Luis Borges.
- La aventura de un fotógrafo en La Plata, de Adolfo Bioy Casares.


Mayo
- King, una historia de la calle, de John Berger (inc.)
- La ninfa incostante, de Guillermo Cabrera Infante.


Junio
- ¡Que viva la música!, de Andrés Caicedo.


Julio
- Por favor, rebobinar, de Alberto Fuguet
- La fotografía en blanco y negro, de John Garret


Agosto
- Tres rosas amarillas, Raymond Carver
- Montevideanos, de Mario Benedetti
- Nuevo cine finlandés, AA.VV.


Septiembre
- El guardaespaldas, de Nelson Marra
- Vista del amanecer desde el trópico, de Guillermo Cabrera Infante


Octubre
- Los traidores y otros cuentos, de Eduardo Sacheri
- La pregunta de sus ojos, de Eduardo Sacheri


Noviembre
- El fútbol a sol y sombra, de Eduardo Galeano
- Cineclub, de David Gilmour


Diciembre
- La presa, de Kenzaburo Oé
- Kraftwerk: man, machine and music, de Pascal Bussy

En algún mes del año comencé y abandoné por una cuestión volumétrica Suttree, de Cormac McCarthy. En algún momento espero retomarlo.
Share
Tweet
Pin
Share
3 comments
Older Posts

About me

Página en construcción

Redes

  • Twitter
  • Instagram
  • Twitch
  • Facebook
  • Emiliano451
  • Kinoclub
Invitame un café en cafecito.app

Últimos posteos

Sponsor

Blog Archive

  • ▼  2026 (9)
    • ▼  abril (2)
      • "Tres moricas me enamoran", por Rocío Danussi
      • Olga de Amaral: Cuerpo textil
    • ►  febrero (4)
    • ►  enero (3)
  • ►  2025 (17)
    • ►  diciembre (2)
    • ►  noviembre (7)
    • ►  marzo (2)
    • ►  febrero (3)
    • ►  enero (3)
  • ►  2024 (50)
    • ►  diciembre (4)
    • ►  noviembre (3)
    • ►  octubre (5)
    • ►  septiembre (9)
    • ►  agosto (1)
    • ►  julio (5)
    • ►  junio (7)
    • ►  mayo (6)
    • ►  abril (4)
    • ►  marzo (1)
    • ►  enero (5)
  • ►  2023 (86)
    • ►  diciembre (7)
    • ►  noviembre (4)
    • ►  octubre (3)
    • ►  septiembre (5)
    • ►  agosto (6)
    • ►  julio (10)
    • ►  junio (4)
    • ►  mayo (6)
    • ►  abril (9)
    • ►  marzo (9)
    • ►  febrero (11)
    • ►  enero (12)
  • ►  2022 (112)
    • ►  diciembre (12)
    • ►  noviembre (6)
    • ►  octubre (9)
    • ►  septiembre (9)
    • ►  agosto (13)
    • ►  julio (11)
    • ►  junio (9)
    • ►  mayo (13)
    • ►  abril (8)
    • ►  marzo (19)
    • ►  febrero (2)
    • ►  enero (1)
  • ►  2021 (35)
    • ►  diciembre (2)
    • ►  noviembre (2)
    • ►  octubre (1)
    • ►  septiembre (4)
    • ►  agosto (8)
    • ►  julio (4)
    • ►  junio (12)
    • ►  mayo (1)
    • ►  enero (1)
  • ►  2020 (4)
    • ►  enero (4)
  • ►  2019 (59)
    • ►  diciembre (4)
    • ►  noviembre (2)
    • ►  octubre (9)
    • ►  septiembre (5)
    • ►  agosto (7)
    • ►  julio (8)
    • ►  junio (3)
    • ►  mayo (8)
    • ►  marzo (5)
    • ►  febrero (3)
    • ►  enero (5)
  • ►  2018 (65)
    • ►  diciembre (7)
    • ►  noviembre (2)
    • ►  octubre (12)
    • ►  septiembre (16)
    • ►  agosto (2)
    • ►  mayo (1)
    • ►  abril (6)
    • ►  marzo (7)
    • ►  febrero (4)
    • ►  enero (8)
  • ►  2017 (89)
    • ►  diciembre (2)
    • ►  noviembre (3)
    • ►  octubre (11)
    • ►  septiembre (11)
    • ►  agosto (8)
    • ►  julio (7)
    • ►  junio (7)
    • ►  mayo (8)
    • ►  abril (8)
    • ►  marzo (6)
    • ►  febrero (8)
    • ►  enero (10)
  • ►  2016 (123)
    • ►  diciembre (8)
    • ►  noviembre (6)
    • ►  octubre (8)
    • ►  septiembre (6)
    • ►  agosto (6)
    • ►  julio (10)
    • ►  junio (12)
    • ►  mayo (5)
    • ►  abril (18)
    • ►  marzo (13)
    • ►  febrero (16)
    • ►  enero (15)
  • ►  2015 (105)
    • ►  diciembre (12)
    • ►  noviembre (10)
    • ►  octubre (9)
    • ►  septiembre (10)
    • ►  agosto (11)
    • ►  julio (10)
    • ►  junio (8)
    • ►  mayo (6)
    • ►  abril (6)
    • ►  marzo (9)
    • ►  febrero (5)
    • ►  enero (9)
  • ►  2014 (120)
    • ►  diciembre (8)
    • ►  noviembre (4)
    • ►  octubre (10)
    • ►  septiembre (9)
    • ►  agosto (15)
    • ►  julio (17)
    • ►  junio (6)
    • ►  mayo (5)
    • ►  abril (10)
    • ►  marzo (11)
    • ►  febrero (7)
    • ►  enero (18)
  • ►  2013 (186)
    • ►  diciembre (16)
    • ►  noviembre (17)
    • ►  octubre (18)
    • ►  septiembre (13)
    • ►  agosto (19)
    • ►  julio (13)
    • ►  junio (11)
    • ►  mayo (9)
    • ►  abril (20)
    • ►  marzo (17)
    • ►  febrero (15)
    • ►  enero (18)
  • ►  2012 (160)
    • ►  diciembre (15)
    • ►  noviembre (9)
    • ►  octubre (9)
    • ►  septiembre (18)
    • ►  agosto (12)
    • ►  julio (15)
    • ►  junio (16)
    • ►  mayo (13)
    • ►  abril (12)
    • ►  marzo (17)
    • ►  febrero (11)
    • ►  enero (13)
  • ►  2011 (174)
    • ►  diciembre (16)
    • ►  noviembre (15)
    • ►  octubre (13)
    • ►  septiembre (18)
    • ►  agosto (23)
    • ►  julio (18)
    • ►  junio (12)
    • ►  mayo (11)
    • ►  abril (11)
    • ►  marzo (15)
    • ►  febrero (9)
    • ►  enero (13)
  • ►  2010 (147)
    • ►  diciembre (15)
    • ►  noviembre (6)
    • ►  octubre (9)
    • ►  septiembre (13)
    • ►  agosto (11)
    • ►  julio (16)
    • ►  junio (19)
    • ►  mayo (19)
    • ►  abril (11)
    • ►  marzo (12)
    • ►  febrero (9)
    • ►  enero (7)
  • ►  2009 (84)
    • ►  diciembre (13)
    • ►  noviembre (7)
    • ►  octubre (9)
    • ►  septiembre (10)
    • ►  agosto (9)
    • ►  julio (7)
    • ►  junio (3)
    • ►  mayo (7)
    • ►  abril (2)
    • ►  marzo (7)
    • ►  febrero (6)
    • ►  enero (4)
  • ►  2008 (48)
    • ►  diciembre (3)
    • ►  noviembre (4)
    • ►  octubre (3)
    • ►  septiembre (4)
    • ►  agosto (2)
    • ►  julio (3)
    • ►  junio (1)
    • ►  mayo (2)
    • ►  abril (7)
    • ►  marzo (8)
    • ►  febrero (4)
    • ►  enero (7)
  • ►  2007 (16)
    • ►  diciembre (7)
    • ►  noviembre (9)

Buscar

Mercado Libre

Ver en AirbnbEl bulín de Moreno / Hermoso duplex
E451 KC

Created with by BeautyTemplates