jueves, 14 de julio de 2016

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Muriel Spark, la irónica escritora británica

Muriel Spark nació en Edimburgo en 1918. Empezó a escribir en la década de los cincuenta y entre sus obras más conocidas están Memento mori, Las señoritas de escasos medios, La plenitud de la señorita Brodie y El banquete. Falleció el 13 de abril en Florencia, donde residía desde hace 30 años, a la edad de 88.

Cuando en España se publicó Las señoritas de escasos medios, considerada su mejor novela, Muriel Spark ya había declarado en diversas ocasiones que en sus páginas se reflejaba un asunto propio, pues recogía retazos autobiográficos que hablaban de un tiempo joven en el cual la escritora pasó hambre. La novela recrea el Londres de 1945 con "edificios a medio reparar o sin la menor traza de reparación" donde un grupo de muchachas sin recursos se hospeda en el Club May of Teck, tratando de salir adelante con modestos trabajos.

Así las describe Spark: "Pocas personas son más ingenuas, más deliciosas, más conmovedoramente adorables, y, también, más salvajes, que las muchachas de escasos medios". Muriel Spark convertiría la ironía en un signo de identidad, y lo que para algunos lectores y críticos esto resultaba inteligente y mordaz, para otros no hacía sino hilvanar una sátira poco vigorosa.

Muriel Sarah Camberg nació en Edimburgo en 1918, de padre judío y madre anglicana, y como Graham Greene, se convirtió al catolicismo, algo que se percibe en su obra. Greene fue quien la ayudó económicamente en su etapa de escasez y penuria. Y también fue uno de los que opinaron sobre sus escritos. Este autor señaló a Memento mori, una novela publicada en 1959, como un libro "divertido y macabro". Y lo es, pues el texto cuenta con humor negro las andanzas de los huéspedes de una residencia de ancianos.

La escritora estuvo casada con Sydney Oswald Spark, de quien se separó, aunque conservó el apellido. La boda se celebró en 1937, tuvieron un hijo, Robin, y el divorcio llegó en 1944. Vivieron en África, y de regreso a Londres, Muriel ya divorciada, se dedicó a diversos trabajos. No deja de sorprenderme que en las notas biográficas que recorren su perfil señalen que ocupó un puesto en una oficina de contraespionaje.

Empezó escribiendo poesía y biografías y en 1957 publicó su primera novela, The comforters. Ya no se detuvo. Se consagró en 1961 con La plenitud de la señorita Brodie, obra que obtuvo un gran éxito y de la que se hizo una adaptación cinematográfica. Por su interpretación en la película, Maggie Smith obtuvo un Oscar. El único problema, La intromisión, La imagen pública, Una mujer al volante, fueron algunos de sus otros títulos.

Mientras que el semblante de Muriel Spark ha ido envejeciendo en las sucesivas fotografías que han acompañado a sus libros, su mirada se ha mantenido luminosa y decidida, tanto como su deseo primero de convertirse en escritora.

Antes de dedicarse a la novela, con motivo del centenario de la muerte de Mary Shelley, que se conmemoró en 1951, Muriel escribió la biografía de esta autora del XIX, pero, 36 años después, en el prólogo que realizó para una nueva edición, no dudó en reprocharse la primera visión que hizo sobre la creadora de Frankenstein. Decía: "En mi aproximación a la vida de Mary Shelley, sostuve la entonces difundida opinión de que, tras la muerte de Shelley, sus ansias de respetabilidad burguesa fueron en aumento. Hoy no estoy tan de acuerdo con tamaña simplificación". También añadió: "Nunca imaginé que llegaría a escribir una novela, y en la actualidad no hago prácticamente otra cosa".

La escritora obtuvo premios: el T. S. Eliot y el de Literatura Británica, entre otros; y el título de dama del Imperio Británico. Fue muy reservada con su vida privada. Las anécdotas que surgen con motivo de su muerte y que acotan su trayectoria vital nombran al escritor Derek Stanford, con quien Spark había elaborado la biografía de Emily Brönte. Cuentan que Stanford en sus memorias reveló asuntos amorosos y que la escritora nunca le perdonó.

El corazón de Muriel Spark dejó de latir la semana pasada. Murió en un hospital de Florencia. Tenía 88 años y se había trasladado hacía más de tres décadas a Italia para compartir amistad, compañía y placer con la pintora y escultora Penélope Jardine.

Maria José Obiol
Diario El País, sábado 22 de abril de 2006

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