domingo, 15 de agosto de 2010

Published 10:00 by with 8 comments

El ataque de los acuanautas

de Germán Cáceres
(Maya, Buenos Aires, 2010, 128 páginas)


La acción se desarrolla en un pasado lejano y en una zona imprecisa de nuestro planeta inspirada en los paisajes de Río Negro y Neuquén.

El protagonista es Cahueyel, un mago de catorce años que pertenece a la comunidad de los tehuemapus y que, al ponerse en trance, puede trasladarse con su mente por la inmensidad del cosmos.

Es así como llega a vislumbrar un planeta totalmente cubierto por el agua llamado Piscis y localizado en la Galaxia de Andrómeda, que habitan los acuanautas, quienes se disponen a invadir la Tierra para escapar a la amenaza de un tremendo agujero negro.

A partir de este planteo se suceden intensas batallas en las cuales puede más el ingenio y la inventiva que la superioridad tecnológica. Estas aventuras están mechadas con romances protagonizados por guerreros y amazonas de la comunidad, a los que no es ajeno Cayahuel. Y todo se complica cuando la bella Victoria, comandante de las fuerzas de Piscis, arriba a la comarca.

Germán Cáceres muestra gran imaginación para tejer esta apasionante novela que puede entenderse como de ciencia ficción al revés, a la manera de El vino del estío, de Ray Bradbury, ya que sucede en el pasado. También se destacan las imágenes de la hermosa región en que reside la comunidad y las descripciones de una extraña ciudad de Piscis, que evocan las pesadillas de Piranesi. Otro acierto lo constituyen los diálogos, vigorosos y convincentes.

Pero como es habitual en Cáceres (Soñar el paraíso, Traficantes de la selva, Lluvia de esqueletos, El enigma del Siambón), aunque la novela esté dirigida a mayores de doce años, no hay límite de edad para su lectura y podrán disfrutarla los adultos, pues emplea atractivos giros de la acción, un recurso frecuente en las películas y series norteamericanas.

Dado que es el segundo libro que el autor publica en este año y pronto se estrenará su obra de teatro El incidente, al consultársele sobre su tan prolífica producción, respondió que escribir para él era como una suerte de compulsión —eminentemente placentera—: no podía estar mucho tiempo sin hacerlo porque empezaba a sentirse mal.

Los textos de Cáceres siempre han tenido una amplia repercusión, de manera que no dudamos que lo mismo ocurrirá con El ataque de los acuanautas.

Las ilustraciones de Pablo Olivero son bellas e imaginativas, pletóricas de sutilezas y encantos, los cuales sólo pueden obtenerse a través de un completo domino de las artes gráficas.

Juan Carlos Licastro
juancarloslicastro@gmail.com
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8 comentarios:

vero arditi. dijo...

che, uds los penelas son muy grosos.

Tracy dijo...

para mi que lo dice por tu papá igual, porque era amigo de favaloro.

Si no fue A.G., no me importa.

Y la próxima en el cumple regalale a Cáceres un diseñador gráfico para el libro, buenas vibras igual, pero no sé...

estoy medio agresiva, perdón.

Y el sábado vi a 3 de tus alumnos preferidos de M2 2010.

La Caldera del Diablo dijo...

Vero: por supuesto, en todo sentido.

Tracy: la única Tracy que conozco es Tracy Lords, y merece todos mis respetos porque lo que hacía lo hacía como Dios manda, sin medias tintas. No creo que sea la que escribió el mensaje porque lamentablemente ya no se encuentra entre nosotros.
No voy a responder agresiones.
M2, los mejores!

E

La Caldera del Diablo dijo...

Perdón que haa usado mi alterego, pero esto me supera

Ge dijo...

Igual el personaje de Tracy me caía medio mal, la voz del doblaje es para pegarle, y como que no es muy expresativa (¿?) con la cara.

Malas Vibras International Love. No puede ser, no valen nada mis perdones?

Ge dijo...

Y bueno, lo admito, son grosos los penelas. Más Papá Penelas que Miliano.

Ge dijo...

Expresiva era la palabra, no sé por qué no me salió

Nido de caranchos dijo...

Uy, dio!
Tracy Lords: googleala. Ídola.
Tracy de Manhattan: una belleza que en "Manhattan" está para el estupro. Es Mariel Hemingway, nieta de Ernest.
Doblaje: ¡¿viste la película doblada?! Solo en TV se aceptan esas cosas.
Perdones: no los damos, esta entrada claramente se llama "El ataque..." y eso hacemos.
Penelas: son grosos. Milianito también.
Expresiva: muy.

E