miércoles, 25 de febrero de 2009

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Entre la soledad y lo siniestro

EL OTRO NOMBRE DE LAURA
de Benjamin Black
(Buenos Aires, Alfagura, 360 páginas, 2008)


Este libro abreva en tres fuentes tan dispares como fecundas: el Ulises, de Joyce, El hombre que miraba pasar los trenes, de Georges Simenon, y La especialidad de la casa, de Stanley Ellin.

Benjamin Black es el seudónimo que adopta para sus novelas policiales el irlandés John Banville (Wexford, 1945), considerado uno de los mejores escritores de la actualidad en lengua inglesa, y que obtuvo en 2005 el Premio Booker y el Irish Book Awards por su novela El mar.

Como el texto de Simenon —en el que no interviene Maigret— retrata con maestría la psicología de los personajes en todos sus vericuetos introspectivos; como Joyce registra un Dublin gris y castigado por la lluvia, con sus tabernas y personajes solitarios que deambulan por la ciudad a la manera de un Leopold Bloom; y, por último, comparte la intuición de la colección de cuentos de Ellin acerca de que cualquiera de nuestros vecinos o parientes cercanos puede ser un asesino, es decir alguien al que vemos todos los días desplazándose inofensivamente.

Pero más allá de estas influencias, está el talento narrativo de Black, cuya prosa tan deslumbrante como original expone un suspenso que va unido al desamparo de unos personajes desorientados, que siguen los dictados de sus impulsos aunque éstos los conduzcan a la destrucción. Y el investigador no es un detective privado ni un policía, sino Quirke, un patólogo del Hospital de la Sagrada Familia, que no tiene ninguna similitud —salvo su profesión— con la doctora Scarpetta, la protagonista de los best sellers de Patricia Cornwell. Quirke es un tipo complejo, torturado, que se pierde en la bruma dublinesa y, al igual que el resto de los personajes, no tiene objetivos claros sobre qué hacer con su vida. El lector se siente atrapado por el interés que provoca la continua caída de varios de ellos en las más espeluznantes tinieblas de la pornografía y la perversión sexual. Y todo el horror comienza con la autopsia del cadáver de una bella y joven mujer que aparentemente se suicidó arrojándose al mar.


La mirada de Black está colmada de ambigüedad porque sus personajes mienten con frecuencia. Pero sobre todo es amarga, pues como sostiene hacia el final el inspector Hackett: “Éste no es un buen mundo, señor Quirke, y está lleno de mala gente. Y no hay justicia, o no al menos que yo llegue a ver”. Y pensar que Irlanda es mostrada como ejemplo de desarrollo económico gracias a su ingreso en la Comunidad Económica Europea. Parece que este optimismo no convence al autor, ya que sus criaturas caen con facilidad en una desesperación que los sumerge en el alcoholismo y la drogadicción.

Excelente la traducción de Miguel Martínez-Lage.

Germán Cáceres

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martes, 24 de febrero de 2009

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8º Concurso Nacional de Cine y Video de la FADU

Bajo el título “El Diseño Argentino: Del Súper 8 a la Era Digital”, desde la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo se convoca al 8º Festival Nacional de Cine y Video de la FADU. El cierre de las inscripciones es el 30 de marzo de 2009.


Premio:
3 LATAS DE PELICULA 16MM + JORNADA DE 7 DIAS DE USO CAMARA + REVELADO + TRANSFER.
3 ROLLOS DE PELICULA SUPER 8MM + JORNADA DE 7 DIAS DE USO DE CAMARA + DESCUENTO EN REVELADO.


El Jurado se reserva el derecho de determinar el modo de adjudicación del premio.
Organiza: Centro Audiovisual / Secretaría Académica / Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo / Universidad de Buenos Aires.
Auspician: Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) y Tea Imagen
Patrocinan: Dirección de la Carrera de Diseño de Imagen y Sonido / Del Palo, Distribuidor de Películas Súper 8mm
Colaboran: Dirección de Cultura de la SEU y todas las Carreras de la FADU
Informes: Centro Audiovisual, FADU/UBA, Ciudad Universitaria, C.A.B.A. Pabellón III, 3er. piso, de 10:00 a 21.00 Teléfono: (011) 4789-6299 / 6300 Fax: (011) 4576-3205 E-mail: ceauvi@fadu.uba.ar
Para más información click acá.
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sábado, 21 de febrero de 2009

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Cascos amarillos


Los clásicos se festejan así... y siempre gana Independiente.
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viernes, 20 de febrero de 2009

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Valparaíso, mi amor







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martes, 10 de febrero de 2009

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Cine bizarro y fantástico en el Malba

El próximo jueves 12 de febrero se presentará en el Malba el libro "Cine bizarro y fantástico hispano-argentino: entre dos siglos", co-escrito por el argentino Pablo Conde y el español Pedro J. Mérida. La concepción inicial de esta publicación nace de la estrecha relación entre el Festival de Cine Fantástico de Estepona, Málaga, y el Cineclub Ushuaia, a través de Terrorífica, un pequeño festival de cine que este año festeja su sexta edición.


El libro intenta indagar en la filmografía de género realizada en ambos países en la última década y media, dándoles voz a los realizadores argentinos -cuya obra suele ser relegada al circuito alternativo de exhibición- y contexto a las obras españolas más recientes. Entre los cineastas argentinos entrevistados se encuentran Paula Pollacchi, Gustavo Mosquera, Fernando Spiner, Daniel de la Vega , Damián Leibovich, Javier Diment, Tetsúo Lumière, Esteban Sapir y la agrupación Farsa Producciones.

Acompañando esta presentación, se proyectarán tres largometrajes argentinos incluidos entre sus páginas: “Filmatrón”, “Jennifer's Shadow” y “ La Antena ”, tres ejemplos que cubren sendos aspectos de un cine con madurez propia, ya sea por tratarse de un vital foco de resistencia, un sobresaliente trabajo por encargo o una refinada búsqueda de autor.

El mismo jueves 12, también se presentará el libro “La marca de la momia”, escrito por el reincidente Pedro J. Mérida, junto a Paul Naschy, entre otros, con la supervisión de Ildefonso Noguera. Esta obra también ha sido editada por el Festival de Cine Fantástico de Estepona, cuyo director, Julio Peces San Román, hablará de la inminente décima edición, tras una jugosa presentación especial de parte de la gente de Farsa Producciones.

Jueves 12 – 22:00 hs.: Presentación "Cine bizarro y fantástico hispano-argentino: entre dos siglos".
Jueves 12 – 24:00 hs.: “Filmatrón”, de Pablo Parés.
Viernes 13 – 24:00 hs.: “Jennifer's Shadow”, de Daniel de la Vega y Pablo Parés.
Sábado 14 – 24:00 hs: “La Antena”, de Esteban Sapir.

Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires - Malba
Avda. Figueroa Alcorta 3415
4808 6500 6515
info@malba.org.ar

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martes, 3 de febrero de 2009

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El corazón helado

de Almudena Grandes
(Tusquets Editores, S.A., Buenos Aires, 2008, 933 páginas)

Almudena Grandes —ganadora del Premio José Manuel Lara 2008 por esta novela— emprende una colosal investigación sobre la historia española desde los hechos de la Guerra Civil hasta el año 2005. No sólo ha frecuentado una documentación bibliográfica inmensa, sino que ha acudido a filmes, testimonios y trabajos de campo. La autora confiesa en su Nota “Al otro lado del hielo”, agregada al final, que ha tomado partido por los republicanos, porque a esta altura de los tiempos no quedan dudas de que el bien estaba de parte de ellos, y coloca un epígrafe perteneciente a Antonio Machado (“…para los estrategas, para los políticos, para los historiadores, todo estará claro: hemos perdido la guerra. Pero humanamente, no estoy tan seguro…Quizá la hemos ganado.”), poeta que le inspiró con sus versos el título del libro (“Una de las dos Españas/ ha de helarte el corazón”).

Por su estilo esta novela se podría enmarcar en un realismo tributario de Benito Pérez Galdós, sino fuera porque Grandes le ha incorporado procedimientos literarios propios del siglo XX, como el monólogo interior, las fracturas temporales y la intercalación de partes narradas alternadamente en primera y en tercera persona. Y tal vez lo principal, que habla de su oficio, es que las vueltas al pasado y posterior retorno al presente operan en el interior de cada capítulo, como si se tratara de un montaje cinematográfico que estuviera recurriendo a flash backs y flash forwards. La prosa es un primoroso deleite para el lector por la plenitud y potencia de sus imágenes, por la belleza de sus períodos largos y la riqueza de vocabulario. Tanto en el lenguaje como en la estructura de la obra, la autora opta por la amplificación y el énfasis.

Es asombroso cómo logra enumerar copiosos datos históricos con espontánea fluidez, como si surgieran de su imaginación y no de una búsqueda documental. Entre los más interesantes aportes figura el relato de la actuación de la División Azul, formada por grupos falangistas, en el frente del Este, durante la frustrada invasión alemana a la ex URSS; la gesta de los republicanos que combatieron contra el nazismo junto a la resistencia francesa y las aplicación de la insólita Ley de Responsabilidades Políticas (1939), que expropiaba propiedades de los republicanos para cedérseles a los seguidores del franquismo. Y no deja de remarcar con vehemencia cómo las llamadas democracias occidentales y la URSS abandonaron a los republicanos permitiendo que el dictador Francisco Franco consolidara su poder (“La traición es la ley, la única realidad a mi alcance”, se lamenta el personaje Ignacio Fernández Muñoz).

La novela gira en torno a dos familias, una representada por el citado Ignacio Fernández Muñoz, idealista embanderado en el bando republicano y que debió exiliarse en Francia, y la otra, por Julio Carrión González, un tipo acomodaticio, que termina encumbrándose realizando prósperos —y delictivos— negocios inmobiliarios bajo la protección del régimen de Franco. Cuando el empresario fallece, a su entierro asiste, inesperadamente, Raquel Fernández Perea, nieta de Ignacio, donde conoce a Álvaro Carrión, hijo de Julio, cuyo mutuo enamoramiento desata el conflicto.


La capacidad fabulatoria de la autora parece interminable y se sumerge en el vastísimo árbol genealógico de las dos familias, que se relacionaron desde sus bisabuelos hasta la actualidad recorriendo meandros que obligan a una lectura atenta y puntillosa. Aparecen incontables y sustanciosas tramas inmersas en ese período histórico, en las cuales abundan los amores, pero también las traiciones, las tragedias y las derrotas. Recorrer esos árboles y las vidas que enlazaron resulta estimulante, y generan un suspenso equiparable al de los mejores thrillers.

Pero Almudena Grandes prueba también poseer una impresionante sabiduría de la vida, y así asombra la solvencia con que se adentra en la psicología de sus numerosas criaturas mediante diálogos hondos y convincentes —cargados verosimilitud— y descripciones precisas de sus estados de ánimo.

Es, ante todo, una novela de personajes —el lector llega a desear tomar parte en sus decisiones—, aunque el fondo histórico sea fundamental para ubicarla en la misma línea seguida por otros escritores españoles contemporáneos que abordaron el tema de la Guerra Civil, como el relato “La lengua de las mariposas” —incluido en Qué me quieres, amor (1996), de Manuel Rivas—, y las novelas El lápiz del carpintero (1999), del mismo autor, y Soldados de Salamina (2001), de Javier Cercas. O, quizás, sea más atinado hablar de una inmersión en la compleja red de las relaciones familiares, con sus odios, cariños, ocultamientos, envidias y celos (“Julio y yo siempre fuimos de mamá, y de vosotros tres, él siempre te quiso más a ti, después a Angélica, y Rafa…¡Pobre Rafa!”). Un hallazgo es la breve y sagaz pintura —en las últimas páginas de la novela y sólo a través de mínimos diálogos— del duro carácter de la madre de Álvaro, una mujer implacable cuyo corazón se ha encallecido después de apoyar durante años los actos inescrupulosos de su marido.

Una obra a veces dice cosas que el creador no se propuso, y todo parecería indicar que no estaba en los planes de Grandes registrar —o tal vez sí— un estilo de vida tan frívolo y vacío como el que desarrolla la sociedad madrileña, atrapada por el consumismo, el exceso de alcohol, el apego incondicional por vestir bien y la infidelidad entendida como recurso para escapar al hastío de la rutina diaria. Habría que pensar si esta actitud evasiva no es una de las tantas rémoras que dejó el franquismo.

Incluso un personaje noble, valiente y preparado como Álvaro no escapa a esta mediocridad. Debe destacarse que en la exposición del auténtico romance que mantiene con Raquel, se despliegan metáforas y símiles que deslumbran por su originalidad y belleza, pero a la vez la autora le concede demasiadas páginas e incurre en varias reiteraciones, como si intentara demostrar que dentro de tanto espanto es posible que surja el amor, numen salvador de la especie humana.

La novela concluye con una frase amarga y contundente: “Sólo una historia española, de esas que lo echan todo a perder”.

Germán Cáceres

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