Y que viva John Lennon, 29 años después.
En cuanto se encienden las luces, el espectador no tiene ninguna duda de que los personajes son profundamente rusos, y allí reside uno de los méritos del vestuario (Juan Ferreyra y Alicia Caldarone), cuya realización —a cargo de Ana Lía Bértola y Vivian Edel Urraco— es impecable. Luego están los emotivos Vasia y Arcadio, esos amigos incondicionales, de una sensibilidad extrema y dostoievskianos hasta la médula, que la actuación de Alejandro Magnone y Sergio Pascual, respectivamente, transmite en cuerpo y alma, fruto de un sólido trabajo introspectivo.
La anécdota es sencilla: Vasia, un humilde oficinista que realiza trabajos como copista para su jefe, padece un importante defecto físico. Y se enamora de la encantadora y bella Lisenka (notable y convincente Laura Conde en este papel y en el de su hermano), y es correspondido. Claro, Vasia, embriagado de felicidad, se extravía y, pese a la ayuda que recibe de su fiel amigo, no cumple con su tarea y termina cayendo en la locura. Como si el amor y la felicidad no estuvieran permitidos, y sólo fueran trampas para perder al ser humano en los abismos de la desesperación y la melancolía.
La escenografía de Juan Ferreyra y Alicia Caldarone optó por la austeridad y la alusión, y con pequeños elementos (una cama, un escritorio, una silla, cortinas, tazas de té) le otorgan al espectador la posibilidad de participar imaginando el posible decorado. Esto permite a la dirección sacar partido de los actores cuyos cuerpos pletóricos de expresividad iluminan las laberínticas zonas vacías del escenario. En esa sugerente construcción hay que resaltar la muy profesional operación de luces de Matías Miranda.
Aquellos que aman el teatro no pueden dejar de disfrutar esta obra.
Germán Cáceres
La anécdota es sencilla: Vasia, un humilde oficinista que realiza trabajos como copista para su jefe, padece un importante defecto físico. Y se enamora de la encantadora y bella Lisenka (notable y convincente Laura Conde en este papel y en el de su hermano), y es correspondido. Claro, Vasia, embriagado de felicidad, se extravía y, pese a la ayuda que recibe de su fiel amigo, no cumple con su tarea y termina cayendo en la locura. Como si el amor y la felicidad no estuvieran permitidos, y sólo fueran trampas para perder al ser humano en los abismos de la desesperación y la melancolía.
La adaptación de Mariel Bignasco demuestra oficio y talento para transmutar la narrativa del genial escritor ruso en experiencia dramática. Su dirección supo aprovechar la nada convencional estructura del Teatro del Artefacto, para ahondar en una suerte de minimalismo del espacio escénico, que se divide sugestivamente en la habitación de la pensión donde se hospedan los amigos, en calles de la ciudad, en una tienda, en un puente y en la casa de Lisenka. Ésta es una escena logradísima en que cuatro personajes están reunidos en un rincón pequeño y logran un vigor actoral impresionante. Aquí se debe destacar la admirable labor de Cecilia Labourt como madre de Lisenka, que en una prueba de versatilidad también interpreta a la dueña de la tienda y a la conmovedora criada de la pensión.
Aquellos que aman el teatro no pueden dejar de disfrutar esta obra.
Germán Cáceres
La banda clave del rock platense en los ´90 se pliega a la ola de regresos. Después de diez años, inauguran el festival In-Edit. ¿Y después? Veremos.
"Hagamos otra foto que salí con cara de vieja", le dice Francisco Bochatón a Guillermo Coda, mientras intentan por enésima vez eternizar su suspensión a metro y medio del suelo. Nadie creería que estos dos tipos que se divierten como si tuvieran 20 años hayan pasado una década sin tener ningún contacto entre ellos. Bochatón (voz, bajo, letras) y Coda (guitarra) son el 50% de Peligrosos Gorriones (la otra mitad: Rodrigo Rocky Velázquez en batería y Martín Cuervo Karakachoff en teclados) quienes después de diez años se reúnen.
Rewind, 1993. Cuatro chicos de La Plata editaban su primer disco con producción de Zeta Bosio y, con video de alta rotación en MTV incluido, superaría las 20 mil copias en tiempos pre MP3. Coronarían ese año siendo elegidos como Revelación en la encuesta anual del Sí!. De esa manera, los Peligrosos Gorriones quedarían englobados en la escena del Nuevo Rock Argentino, cartel que compartían con Babasónicos, Los Brujos, IKVy Massacre, entre otros. "Un buen título para ponerle a todos, pero cada banda tenía su estilo" dice Bochatón. ¿Se reúnen, entonces?
Bochatón: -Vamos a tocar después de diez años (el próximo jueves, en El Teatro de Colegiales). Esa es una realidad. A mí me emociona.
Rewind, 1999. Peligrosos Gorriones hace su último show en un shopping de Haedo, después de girar por todo el país, compartir escenarios con grandes bandas y dejar toda su obra plasmada en tres discos que contienen varias claves fundamentales para entender el rock argentino de los '90. "Fueron ocho años de tocar y de giras y de grabar discos. Y sin nadie que nos cuidara", dice Bochatón. En los ensayos ni se miraban a la cara. Ya estaban cansados. Stop.
La década siguiente, Bochatón sacó varios discos que lo afianzaron como cantautor indie y los otros músicos también armaron sus propios proyectos musicales. Mientras, el mito gorrión se acrecentaba: muchas nuevas bandas los citaban como influencia, se gestaba una gran movida musical en La Plata y ellos, aunque reconocen que tuvieron ofertas para juntarse, siguieron sin dar señales de vida. Hasta ahora.
Fast Forward. Marzo 2009. La cita fue en la casa del baterista, en una reunión con hijos incluidos para escuchar y editar viejas grabaciones de la banda. Dice Coda: "La excusa de las cintas nos vino bien para tener un punto de partida para juntarnos y vernos. Eso fue medio astral, cinco años atrás no se hubiese dado". El segundo paso sería unos meses después, cuando coincidieron en un show en La Plata: Bochatón con las bandas de Coda (Miles), Rocky (Pájaros) y el Cuervo (Bazaar). Allí los cuatro volverían a ser Peligrosos Gorriones por un rato. El encuentro se repetiría en Niceto el 29 de octubre pasado.
Lejos de los regresos premeditados, los Gorriones insisten en que el único objetivo es pasarla bien y durante la entrevista darán pistas varias de la espontaneidad de esta vuelta. ¿Ejemplo? Todavía no se juntaron a ensayar (no lo hacen ¡desde 1999!) y el manager intercambia teléfonos con Coda, como si recién se conocieran.
-¿Qué eslogan elegirían para su vuelta?
Coda: -Uy, qué difícil... no sé. "que fluya". Pero queda muy místico.
Bochatón: -"Amor y odio". Se me escapó decir eso cuando se abrió el telón en Niceto.
-¿Se imaginan haciendo un disco nuevo?
Bochatón: -Yo tengo la intriga de cómo sería un disco nuevo. Y tal vez lo hagamos, tal vez no. No estoy histeriqueando, no lo sé.
-¿Qué creen que fue lo que caracterizó a Peligrosos Gorriones?
Bochatón: -Nosotros éramos una acuarela de lo que sentíamos. Para mí, ésa era la debilidad y la virtud de los Gorriones. Coda la pasaba mal y tocaba con cara de culo. Yo me sentía mal y escribía "Manicomio gris". Y eso te expone. Pero no quiere decir que "mi casa es una aldea de desprotegidos". Hoy no lo es.
-¿Qué imágenes del pasado rescatan?
Bochatón: -Me acuerdo de un festival en el que tocó Love & Rockets. Después, ser soporte de Divididos en "Buenos Aires Vivo" ante 90 mil personas. También me acuerdo del show del cumpleaños de La Plata en el que tocaron Soda Stereo, Spinetta, Los Cadillacs... La segunda vez en Obras, en el Festival Nuevo Rock Argentino en el '95: yo no le llegaba a ver la cara a Coda, de tan grande que era el escenario.
-¿Qué sentís al volver a cantar canciones que compusiste a los veinte años?
Bochatón: -Man, son mías. Uno es compositor de una obra que no tiene tiempo. Para mí no envejecieron. (Hace un silencio). Mirá, están sonando los Redondos. ¿Envejeció "La bestia pop"?
Por: Pablo Rabotnikof
Suplemento Sí!, diario Clarín, viernes 4 de diciembre de 2009.
Nota Caranchera: Peligrosos Gorriones tocará el jueves 10 a las 23 hs. en la fiesta del festival In-Edit, en El Teatro Colegiales, Federico Lacroze y Álvarez Thomas.
La artista plástica María Elena Lopardo presenta la muestra "Proyección sentimental" en el Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte, Austria 2154. La exposición, con entrada libre y gratuita, recorre varios trabajos y estilos abordados por Lopardo a lo largo de su extensa trayectoria. Inaugura el viernes 4 de diciembre y continúa todo el verano.
Termina la temporada 2009 del Cineclub YMCA con el cierre del ciclo dedicado a Luis García Berlanga, y la proyección de "La vaquilla".
El Cineclub YMCA, programado por Emiliano Penelas, cierra su segunda temporada con la última película del ciclo "Luis García Berlanga: maestro del humor español". En el auditorio de la Asociación Cristiana de Jóvenes, Reconquista 439, el miércoles 2 de diciembre a las 19:30 hs. se exhibirá, con entrada libre y gratuita "La vaquilla".
Función 38 - Miércoles 25 de noviembre
LA VAQUILLA
(Idem, España, 1985, color, 122 minutos)
Dirección: Luis García Berlanga
Elenco: Alfredo Landa, José Sacristán, Santiago Ramos, Guillermo Montesinos, Carlos Velat, Agustín González, Violeta Cela y Adolfo Marsillach.
Sinopsis: Plena Guerra Civil Española, en medio de las trincheras entre dos pueblos donde hace tiempo que ya no se dispara un tiro. La tranquilidad se interrumpe cuando los nacionales quieren hacer un festejo en el pueblo con un encierro. Los republicanos, enterados, buscarán frustrar la fiesta raptando la vaquilla. El guión de Berlanga y Rafael Azcona, tantas veces prohibido por la censura franquista, se convirtió el leyenda, no exento de humor al tiempo que es un alegato político potente
Del gran director español se vieron, además, "El verdugo", "Plácido" y "Patrimonio Nacional".
A lo largo del año, el Cineclub YMCA dedicó sus ciclos a repasar filmografías de directores, con la proyección de 17 películas en cinco ciclos: "Hitchcock en blanco y negro", "Homenaje a José A. Martínez Suárez", "Robert Bresson, la sutileza del estilo", "Woody Allen y tres clásicos contemporáneos", "Cuando Rossellini creó el cine" y "Luis García Berlanga: maestro del humor español".
La Biblioteca Carlos Sánchez Viamonte, sede del Cineclub La Rosa, será reinaugurada tras una larga tarea de refacción el viernes 4 de diciembre a las 20 horas, en Austria 2154. La entrada es libre y gratuita.
El Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte reabrirá sus puertas el viernes 4 de diciembre a las 20 horas, con un pequeño acto en el cual celebrará el fin de un año complicado pero positivo, tras haber refaccionado integralmente su sede de la calle Austria 2154, Capital.
Los arreglos incluyeron, además de trabajos de albañilería, pintura e iluminación de todos los salones y el frente, remodelación integral de los baños y parte del mobiliario interno. Además, se han pulido y lustrado los pisos de madera y mosaicos de la sala de lectura, administración y biblioteca, se ha construido un escenario y colocado un cortinado e iluminación especial para los actos.
Para más información: http://www.carlossviamonte.com.ar/
El Centro Cultural y Biblioteca Popular Carlos Sánchez Viamonte reabrirá sus puertas el viernes 4 de diciembre a las 20 horas, con un pequeño acto en el cual celebrará el fin de un año complicado pero positivo, tras haber refaccionado integralmente su sede de la calle Austria 2154, Capital.
Los arreglos incluyeron, además de trabajos de albañilería, pintura e iluminación de todos los salones y el frente, remodelación integral de los baños y parte del mobiliario interno. Además, se han pulido y lustrado los pisos de madera y mosaicos de la sala de lectura, administración y biblioteca, se ha construido un escenario y colocado un cortinado e iluminación especial para los actos.
Para más información: http://www.carlossviamonte.com.ar/
Autora: Bea Odoriz. Elenco: Leonor Manso, Ingrid Pelicori, Héctor Bidonde, Pablo Pollitzer, Pochi Ducasse, Jorge Sánchez y Carla Baglivo. Instrumentistas en grabación: Mandred Kremer – Manuel de Olaso. Colaboración coreográfica: Florencia Gleizer – Ximena Barrionuevo. Vestuario: Cecilia Zuvialde. Diseño gráfico: Petre. Diseño de iluminación: Fabricio Ballarati. Escenografía: Ariel Vaccaro. Fotografía: César Daneri. Asistencia de dirección: Lautaro Mackinze. Dirección: Bea Odoriz. Los sábados a las 23.15 en la sala Raúl González Tuñón del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini.
No hay una historia con desarrollo, sino la simple convocatoria a un almuerzo (un puchero) para festejar el cumpleaños de una mujer mayor (Pochi Ducasse), que es asistida por dos maestras de frontera devenidas mucamas, una seria y sobria (Leonor Manso) y la otra alegre y festiva a la que le gusta bailar (Ingrid Pelicori). Ambas están atemorizadas porque el hijo de la anciana está dispuesto a llevársela y a vender el departamento que habitan, y las dos criadas se quedarían literalmente en la calle. Al puchero asisten personas que apenas se conocen entre sí y que tampoco tienen trato con las tres señoras citadas: un hombre mayor traumatizado (Héctor Bidonde) y su extraño empleado (Jorge Sánchez), un cantante (Pablo Pollitzer), y una joven elegantemente vestida de verde (Carla Baglivo). Y nada más.
Sólo transcurren situaciones, que encuentran a los personajes en plena crispación: el señor mayor sufre de accesos de pánico y violencia mientras su empleado sostiene una relación sadomasoquista con él; la mucama sobria está pendiente del desalojo y maquina incluso un asesinato para evitarlo; los comportamiento de la criada alegre son ridículos y caricaturescos; el cantante no habla sino interpreta en alemán piezas de J.S. Bach y la mujer vestida de verde está dispuesta a mantener relaciones con cualquiera de los hombres que están en escena.
Pero pronto el espectador percibe que estos seres están acosados por la desolación y la angustia, que sólo desean arribar a la paz eterna para huir de este mundo que los trata con crueldad implacable. Las mucamas añoran la tranquilidad del campo, el goce de la naturaleza, el contacto con las cosas íntimas y bellas de este mundo. Además, campea en todo momento la omnipresencia de la vejez y de la muerte. En vez de incorporar a su vida cotidiana ese esplendor de la naturaleza, estos torturados personajes han internalizado la devastación del paso del tiempo, lo que los ha llevado no sólo a la más espantosa soledad sino a la sordidez y a la agresión. Sin rumbo ni objetivos, durante el almuerzo se entregan a la bebida, a comer desaforadamente, al torpe manoseo sexual, excesos que funcionan como vías de escape. Y la clave de este exigente drama se encuentra en la celestial música de Bach que propone el fin de los sufrimientos con la siguiente invocación: “Ven dulce muerte, ven sagrado reposo/ Ven y guíame hacia la paz/ Ya que estoy cansado del mundo”.
Bea Oderiz demuestra poseer un gran sentido de la teatralidad al escribir este texto tan renovador que descansa en la labor del elenco para expresarse. Su puesta en escena es, además, sobresaliente, sobre todo en la dirección de actores. Leonor Manso está magistral en sus silencios, en los movimientos escénicos y en esa máscara inescrutable que impone a su personaje. Ingrid Pelicori aporta la triste alegría de su desdichada criada, que sólo aspira a danzar para alejar su desamparo. Brillante y personal la composición de Héctor Bidonde, que pasa de la inacción a la mayor brutalidad. Compenetrada Pochi Ducasse en esa moribunda que, resignada, sabe que está a las puertas del fin de su vida. Excelente la voz de Pablo Pollitzer, que presta bellas contorsiones a su cuerpo siguiendo el ritmo de la música. Suelto y ágil Jorge Sánchez en ese misterioso empleado del que se ignora qué tipo de trabajo tiene. Carla Baglivo otorga convicción a un personaje frívolo y asolado por la desilusión.
La escenografía de Ariel Vaccaro demuestra capacidad de síntesis y de sugestión en el pequeño escenario de la sala. La inteligente y profesional iluminación de Fabricio Ballatari es un aporte fundamental. El vestuario de Cecilia Zuvialde revela talento y un compenetrado estudio de los personajes.
No siempre se puede asistir a una obra tan notable y tan óptimamente representada.
Germán Cáceres
No hay una historia con desarrollo, sino la simple convocatoria a un almuerzo (un puchero) para festejar el cumpleaños de una mujer mayor (Pochi Ducasse), que es asistida por dos maestras de frontera devenidas mucamas, una seria y sobria (Leonor Manso) y la otra alegre y festiva a la que le gusta bailar (Ingrid Pelicori). Ambas están atemorizadas porque el hijo de la anciana está dispuesto a llevársela y a vender el departamento que habitan, y las dos criadas se quedarían literalmente en la calle. Al puchero asisten personas que apenas se conocen entre sí y que tampoco tienen trato con las tres señoras citadas: un hombre mayor traumatizado (Héctor Bidonde) y su extraño empleado (Jorge Sánchez), un cantante (Pablo Pollitzer), y una joven elegantemente vestida de verde (Carla Baglivo). Y nada más.
Sólo transcurren situaciones, que encuentran a los personajes en plena crispación: el señor mayor sufre de accesos de pánico y violencia mientras su empleado sostiene una relación sadomasoquista con él; la mucama sobria está pendiente del desalojo y maquina incluso un asesinato para evitarlo; los comportamiento de la criada alegre son ridículos y caricaturescos; el cantante no habla sino interpreta en alemán piezas de J.S. Bach y la mujer vestida de verde está dispuesta a mantener relaciones con cualquiera de los hombres que están en escena.
Pero pronto el espectador percibe que estos seres están acosados por la desolación y la angustia, que sólo desean arribar a la paz eterna para huir de este mundo que los trata con crueldad implacable. Las mucamas añoran la tranquilidad del campo, el goce de la naturaleza, el contacto con las cosas íntimas y bellas de este mundo. Además, campea en todo momento la omnipresencia de la vejez y de la muerte. En vez de incorporar a su vida cotidiana ese esplendor de la naturaleza, estos torturados personajes han internalizado la devastación del paso del tiempo, lo que los ha llevado no sólo a la más espantosa soledad sino a la sordidez y a la agresión. Sin rumbo ni objetivos, durante el almuerzo se entregan a la bebida, a comer desaforadamente, al torpe manoseo sexual, excesos que funcionan como vías de escape. Y la clave de este exigente drama se encuentra en la celestial música de Bach que propone el fin de los sufrimientos con la siguiente invocación: “Ven dulce muerte, ven sagrado reposo/ Ven y guíame hacia la paz/ Ya que estoy cansado del mundo”.
Bea Oderiz demuestra poseer un gran sentido de la teatralidad al escribir este texto tan renovador que descansa en la labor del elenco para expresarse. Su puesta en escena es, además, sobresaliente, sobre todo en la dirección de actores. Leonor Manso está magistral en sus silencios, en los movimientos escénicos y en esa máscara inescrutable que impone a su personaje. Ingrid Pelicori aporta la triste alegría de su desdichada criada, que sólo aspira a danzar para alejar su desamparo. Brillante y personal la composición de Héctor Bidonde, que pasa de la inacción a la mayor brutalidad. Compenetrada Pochi Ducasse en esa moribunda que, resignada, sabe que está a las puertas del fin de su vida. Excelente la voz de Pablo Pollitzer, que presta bellas contorsiones a su cuerpo siguiendo el ritmo de la música. Suelto y ágil Jorge Sánchez en ese misterioso empleado del que se ignora qué tipo de trabajo tiene. Carla Baglivo otorga convicción a un personaje frívolo y asolado por la desilusión.
La escenografía de Ariel Vaccaro demuestra capacidad de síntesis y de sugestión en el pequeño escenario de la sala. La inteligente y profesional iluminación de Fabricio Ballatari es un aporte fundamental. El vestuario de Cecilia Zuvialde revela talento y un compenetrado estudio de los personajes.
No siempre se puede asistir a una obra tan notable y tan óptimamente representada.
Germán Cáceres
Einsestein+Beach Boys dijo alguien en YouTube... y está bien. Lindo video, con la cámara y luz de un servidor, y la colaboración de Sergei, dirigido por Sergio Corach.
Huellas y memoria de Jorge Prelorán, dirigido por Fermín Rivera, se presentará en el 24º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.
Huellas y memoria de Jorge Prelorán fue rodado a lo largo de más de cuatro años en casi todos los lugares del país en los que Prelorán desarrolló su monumental obra, además de Otavalo, Ecuador y varias etapas en Los Angeles, California, donde el documentalista debió exiliarse tras el Golpe Militar de 1976 y falleció en marzo de 2009.
La presentación será el jueves 12 de noviembre a las 20 horas, en la Sala Paseo 3, con repetición el viernes 13 a las 18 horas. En ambas funciones estará presente el director, Fermín Rivera, y parte del equipo de producción del documental.
Ficha técnica
Argentina, 2009.
Color, 79 minutos, 35mm.
Guión y Dirección: Fermín Rivera.
Fotografía: Emiliano Penelas
Montaje: Emiliano Serra, Pablo Valente y Fermín Rivera.
Sonido: Gino Gelsi
El cortometraje argentino "Paseo", dirigido por Emiliano Penelas, obtuvo el premio "Ballena Franca" al Mejor Corto Experimental del Séptimo Festival Internacional de Cine de Punta del Este, que se realizó entre el 29 y 31 de octubre en la sala Cantegrill.
El encuentro es el más importante de cortos del Uruguay, organizado por Maldonado Cine (mALCINE), y exhibió trabajos de más de diez países iberoamericanos.
El jurado estuvo integrado por Pepi Goncalvez (productora ejecutiva uruguaya), Agustina Larrea (representante de Canal (á), Argentina) y Gustavo Iribarne (Presidente de la Federación de Críticos del Uruguay).
http://www.paseo-cortometraje.blogspot.com/
El encuentro es el más importante de cortos del Uruguay, organizado por Maldonado Cine (mALCINE), y exhibió trabajos de más de diez países iberoamericanos.
El jurado estuvo integrado por Pepi Goncalvez (productora ejecutiva uruguaya), Agustina Larrea (representante de Canal (á), Argentina) y Gustavo Iribarne (Presidente de la Federación de Críticos del Uruguay).
http://www.paseo-cortometraje.blogspot.com/
Falleció el entrañable José Luis López Vázquez, a los 87 años. El miércoles 11 de noviembre a las 19:30 el Cineclub YMCA (Reconquista 439) proyectará La escopeta nacional, de Luis García Berlanga, quien lo dirigió en muchas películas.
El español José Luis López Vázquez, conocido por sus papeles en No es bueno que el hombre esté solo y Mi querida señorita, murió a los 87 años. López Vázquez, uno de los actores más prolíficos del cine español, con más de 200 películas y decenas de obras de teatro, recibió el Goya de Honor en 2005. “Ha estado en las mejores películas, es una de las patas en las que se sustenta el cine de nuestro país”, expresó el director de la Academia de Cine, Alex de la Iglesia. “Se han ido Pepe Isbert, (Fernando) Fernán Gómez y ahora José Luis López Vázquez. Estamos perdiendo a los más grandes. Era una parte fundamental del cine español”, agregó De la Iglesia. El protagonista del mediometraje La cabina, de Antonio Mercero, inició su carrera a los 17 años en el Teatro Español Universitario y compaginó la actividad de actor, decorador y figurinista con trabajos como dibujante y cartelista. En 1946, debutó como actor en el Teatro María Guerrero, participando en las obras El anticuario, El vergonzoso en palacio y La dama boba, entre otras. Su prolífica carrera cinematográfica comenzó junto a Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga con un pequeño papel en Esa pareja feliz y el éxito le llegó a partir de 1958 con El pisito. Nacido en Madrid en 1922, recibió la Medalla de Oro de las Bellas Artes en 1985, el Premio de Teatro José Isbert en 1996 y el Premio Nacional de Teatro en el 2002. Entre los films en los que actuó se destacan los que dirigieron Luis García Berlanga (El verdugo, Vivan los novios, La escopeta nacional) y Carlos Saura (Peppermint Frappé, El jardín de las delicias, La prima Angélica, Mamá cumple cien años).
Publicado por Página/12, martes 3 de noviembre de 2009.
El español José Luis López Vázquez, conocido por sus papeles en No es bueno que el hombre esté solo y Mi querida señorita, murió a los 87 años. López Vázquez, uno de los actores más prolíficos del cine español, con más de 200 películas y decenas de obras de teatro, recibió el Goya de Honor en 2005. “Ha estado en las mejores películas, es una de las patas en las que se sustenta el cine de nuestro país”, expresó el director de la Academia de Cine, Alex de la Iglesia. “Se han ido Pepe Isbert, (Fernando) Fernán Gómez y ahora José Luis López Vázquez. Estamos perdiendo a los más grandes. Era una parte fundamental del cine español”, agregó De la Iglesia. El protagonista del mediometraje La cabina, de Antonio Mercero, inició su carrera a los 17 años en el Teatro Español Universitario y compaginó la actividad de actor, decorador y figurinista con trabajos como dibujante y cartelista. En 1946, debutó como actor en el Teatro María Guerrero, participando en las obras El anticuario, El vergonzoso en palacio y La dama boba, entre otras. Su prolífica carrera cinematográfica comenzó junto a Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga con un pequeño papel en Esa pareja feliz y el éxito le llegó a partir de 1958 con El pisito. Nacido en Madrid en 1922, recibió la Medalla de Oro de las Bellas Artes en 1985, el Premio de Teatro José Isbert en 1996 y el Premio Nacional de Teatro en el 2002. Entre los films en los que actuó se destacan los que dirigieron Luis García Berlanga (El verdugo, Vivan los novios, La escopeta nacional) y Carlos Saura (Peppermint Frappé, El jardín de las delicias, La prima Angélica, Mamá cumple cien años).
Publicado por Página/12, martes 3 de noviembre de 2009.











