Cuando los Argonautas pasaron en su nave por el sitio fatal, las sirenas cantaron para atraerles; pero Orfeo cantó con más dulzura y las eclipsó con los acentos de su lira. Y, como según tenÃa dispuesto el destino, la vida de las sirenas debÃa cesar en el momento que alguien escuchara sus cantos sin sentir el hechizo que estos producÃan, se precipitaron al mar y quedaron convertidas en rocas.
Apolodoro de Atenas
Apolodoro de Atenas

