Los muertos fueron, durante muchos años, un tema recurrente de la fotografÃa. Última ocasión de retratar al ser querido, y momento de inmortalizarlo en un objeto imperecedero hicieron que familiares y deudos buscaran a los fotógrafos para este momento decisivo. AquÃ, algunos ejemplos del historiador Abel Alexander.
Otro recurso que los fotógrafos supieron explotar era el de colocar las copias de fotos sobre madera y luego calarlas, para obtener una silueta del retratado.
FotografÃas de la colección Abel Alexander.
FotografÃas de la colección Abel Alexander.
Antiguo procedimiento fotográfico con el que se conseguÃa una copia en color azul utilizando Citrato de amonio y hierro y Ferrocianuro de potasio. AquÃ, una copia propiedad del historiador Abel Alexander.
Curioso procedimiento fotográfico de fines del siglo XIX que consistÃa en poner dos espejos en ángulo recto frente a cámara, donde se sentaba el protagonista y de esta manera se veÃa reflejado en varias ocasiones, manteniendo una cordial plática con sà mismo.
FotografÃas de la colección Abel Alexander.
FotografÃas de la colección Abel Alexander.
Formato fotográfico inventado por el francés Disderi a mediados de 1850. Revolucionó la fotografÃa por su tamaño, economÃa y practicidad. AquÃ, algunos retratos propiedad del historiador Abel Alexander.
Seminario intensivo dictado por el historiador fotográfico Abel Alexander en el Museo de Historia Nacional, el sábado 13 de julio.
Entre 1924 y 1929, Juan Bautista Borra y Enrique Broszeit hicieron una de las primeras series de fotografÃas que se tienen de la ciudad desde el aire. Testimonio de una urbe en ciernes.
Compuesto por aproximadamente 70 imágenes, el archivo de fotos aéreas de la Ciudad de Buenos Aires que Juan Bautista Borra y Enrique Brezseit realizaron entre 1924 y 1929 se mantuvo en relativo anonimato en posesión de Juan Carlos Borra, el hijo del primero, hasta mediados de la década pasada. Al observar imágenes de la Plaza de Mayo, de la vieja Penitenciaria sobre el Parque Las Heras y del Lago de Palermo pueden verse distintas aristas de una ciudad en pleno progreso urbano: esbozos de zonas que explotarÃan en las próximas décadas, edificaciones emblemáticas que ya no existen y un perfil edilicio que hoy es considerado mayormente patrimonial. Un documento de Buenos Aires en plena expansión.
No fue hasta 2006 que, gracias a la gestión del fotohistoriador Abel Alexander, el archivo tomó relevancia y fue exhibido en el Museo de la Ciudad (CABA) y la Municipalidad de Vicente López, entre otros lugares. Según Borra, el trabajo que realizaron su padre y Breszeit fue puramente vocacional y muchas veces pagaron el combustible de su propio bolsillo, ya que solo contaban con la buena voluntad de los pilotos para llevar adelante su labor.
El camino de ambos se separa a comienzos de la década del 30 y Borra se establece en Marcos Paz donde trabaja como fotógrafo y pone un local de fotografÃa. Falleció en 1964. Breszeit, por otro lado, trabajó como fotógrafo para La Nación y luego habrÃa emigrado a Europa, luego de lo cual se pierde su rastro.
Juan Décima
Diario ClarÃn
Compuesto por aproximadamente 70 imágenes, el archivo de fotos aéreas de la Ciudad de Buenos Aires que Juan Bautista Borra y Enrique Brezseit realizaron entre 1924 y 1929 se mantuvo en relativo anonimato en posesión de Juan Carlos Borra, el hijo del primero, hasta mediados de la década pasada. Al observar imágenes de la Plaza de Mayo, de la vieja Penitenciaria sobre el Parque Las Heras y del Lago de Palermo pueden verse distintas aristas de una ciudad en pleno progreso urbano: esbozos de zonas que explotarÃan en las próximas décadas, edificaciones emblemáticas que ya no existen y un perfil edilicio que hoy es considerado mayormente patrimonial. Un documento de Buenos Aires en plena expansión.
No fue hasta 2006 que, gracias a la gestión del fotohistoriador Abel Alexander, el archivo tomó relevancia y fue exhibido en el Museo de la Ciudad (CABA) y la Municipalidad de Vicente López, entre otros lugares. Según Borra, el trabajo que realizaron su padre y Breszeit fue puramente vocacional y muchas veces pagaron el combustible de su propio bolsillo, ya que solo contaban con la buena voluntad de los pilotos para llevar adelante su labor.
El camino de ambos se separa a comienzos de la década del 30 y Borra se establece en Marcos Paz donde trabaja como fotógrafo y pone un local de fotografÃa. Falleció en 1964. Breszeit, por otro lado, trabajó como fotógrafo para La Nación y luego habrÃa emigrado a Europa, luego de lo cual se pierde su rastro.
Juan Décima
Diario ClarÃn



































