lunes, 20 de diciembre de 2010

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Antología inmigrante

María González Rouco (coordinadora)
VV.AA.
(El Escriba, Buenos Aires, 2010, 124 páginas)

En una suerte de introducción, María González Rouco refiere la temática de esta antología: “Son cuentos, poemas, memorias y fragmentos de novelas acerca de inmigrantes y exiliados –reales y de ficción- llegados a la Argentina entre 1850 y 1950”.

Los años sagrados, de Mónica Acosta y Carlos Santibáñez, es un fragmento de la novela homónima en el cual se puede apreciar una trabajada prosa, así como la precisa descripción de un pequeño pueblo del sur italiano, cuyos habitantes son fanáticos admiradores de Il Duce. Se incluye también un capítulo en verso que describe con suma convicción una escena sensual.

Consuelo Bermúdez traza en “Don Modesto Bermúdez, el colchonero de Saavedra”, una breve y emotiva biografía de su tío gallego radicado en Buenos Aires, que descolló por sus sólidas convicciones humanistas.

Ana Bisignani en “Estampa de los inmigrantes en del década del 50” relata vigorosamente el clima a la vez festivo y cargado de melancolía que caracterizó la vida cotidiana de la colectividad española en nuestra ciudad.

La artista plástica Ida De Vicenzo es retratada en un artículo que lleva su nombre por Cristina Borruto. La pintora italiana padeció un gran sufrimiento al alejarse de su patria, pero superó esa adversidad nutriéndose de afectos y de su fervor por las bellas artes. En “Autobiografía”, la misma De Vicenzo testimonia este proceso.

Un interesante y muy documentado informe sobre inmigración expone Norma Mabel Buffa en “Aportes de la colectividad italiana en Bahía Blanca hasta 1930”.

La letra de un tango sentimental, “Estampa inmigrante”, de Pedro Alberto Colombo, expresa con vigor los vínculos afectivos de cuatro amigos: un judío, un turco, un tano y un gallego.

Elisa Dejistani presenta, en “Horacio” y “Cuando escribo”, poemas nostálgicos que hablan del sentimiento de pérdida y de la soledad.

“A mis ancestros” y “Mandalas de vida” son dos encendidos cantos que Ana María Fernández dedica al esfuerzo heroico realizado por los inmigrantes.

María Angélica Fidalgo en “El baúl del abuelo” retrata con calidez al querido antepasado gallego que nunca conoció. En “Historias de Inmigrantes” proyecta en tono narrativo la semblanza de un extraño vendedor ambulante italiano.

El colorido de los conventillos y la alegre creatividad de los carnavales aparecen reflejados en “La casilla”, de Ingnacio Giancaspro.

María Inés González Rouco en “Galicia para mí” emprende una enternecedora reflexión acerca de sus abuelos y sobre su visita a Galicia.

En la “Carta a mi abuelo”, María Rosa Iglesias López confiesa sus hondos sentimientos de nostalgia por el abuelo gallego.

Un cuento desbordante de humor es “Tía Maruja”, de Adriana Lisnovsky, que narra la tirantez y la bronca que marca las relaciones entre los miembros de una familia de inmigrantes.

En “España”, Silvia Maimó homenajea al alma española, que considera tan bella como valiente. “Galicia” está orientada a ensalzar el paisaje, como también la “Isla de luz y de encantos” que es Mallorca. “Asturias” ensalza la garra combativa de su pueblo y “Un inmigrante español”celebra al maestro Pepe Alonso.

Enrique Milei enaltece a su padre, oriundo de la provincia de Cosenza, que se afincó en suelo argentino.

“La novia polaca”, de Laura Nicastro, es un logrado cuento que contiene bellas sutilezas literarias y crea un suspenso que mantiene en tensión al lector hasta un inesperado final. Los celos, las pasiones y la insondable naturaleza humana se imbrican en esta historia que transcurre en un barco de inmigrantes que partió de Trieste.

Nilda Antonia Pigazzini propone en “Voces de otro siglo…” una evocación histórica a través de las huellas que dejaron los inmigrantes.

Juan Carlos Rizzo presenta en “Secreto de Familia” un cuento sobre un amor romántico que tuvo lugar en Salerno y terminó en matrimonio; luego la pareja se estableció en la Argentina.

Horacio Semeraro se vale de “Carta a Dorita” para relatar la fabulosa historia de Zoraida, la libanesa que arribó al país para asombrar con sus habilidades. El cuento “La maestra inglesa” trata sobre la opaca vida de una triste docente, que el autor remata con un original golpe humorístico.

La tierna historia de amor entre Pablo y María, oriundos de Besarabia y Kiev, respectivamente, es desplegada por Ester Spiner en torno a “El poncho del abuelo” y, a la vez, exalta el espíritu laborioso de la pareja.

Un poema sobre la despedida de un inmigrante de su suelo natal ofrece Betina Villaverde en “Octavio”.

Como manifestó Ricardo Feierstein en la cálida presentación que recibió el libro en la Sociedad Hebraica, Antología inmigrante es de lectura imprescindible para saber quiénes somos y por qué estamos acá.

Germán Cáceres
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