
"Demoliciones", que sigue cronológicamente a "Tiempo y espacio" (2005), atraviesa distintos estados: el rock potente, el blues y la canción Ãntima, sin dejar de lado la impronta urbana y porteña que Birabent le ha dado a toda su carrera, cantándole a Buenos Aires desde el amor y la confesión que todo ser querido inspira.
Está presente en el espÃritu del disco la melancolÃa por aquello que ha desaparecido, el dolor por lo que puede hacerlo e incluso esa sensación de pena por no haber vivido aquello que se añora, siempre inasible, y por ende inevitablemente nostálgico.
No es casual, entonces, que Birabent rescate para este disco el sello "Sitios laterales", con el que habÃa publicado "Azar" (1998).
El camino de la independencia no va en desmedro de una cuidada producción (compartida por su guitarrista, Roberto Garcilazo, y el propio Birabent), lo cual hace que se necesiten varias escuchas para poder apreciar su estilo y musicalidad, tanto en los momentos de banda como en aquellos en donde los arreglos de cuerdas, armónicas y vientos invitan a cerrar los ojos e imaginar paisajes sonoros.
Como ya está declarado desde el disco "Buenos Aires" (2003), el amor por "la otra orilla" se hace nuevamente presente, y Montevideo también tiene su espacio. Es imposible, para todos los que conocen la capital uruguaya, no asentir cuando en “Demoliciones” se habla de las ráfagas que vienen desde la rambla, a la altura de la mesa en la ventana del Café Brasilero. “Corrimos, corrimos cuando llegaron las demoliciones. / Pero nos escapamos por las calles que resbalan al puerto. / Las demoliciones nos asustaron. /Pero ahà estaba tu memoria para recibirnos.”
El libro interior del disco, además de destacarse por su arte, trae invalorable información sobre cada letra, su origen y los motivos que llevaron a escribirla. Asà se refuerza el sentido del diálogo entre las canciones, pero también entre el músico y quien escucha.
"Guitarras rotas" es el corte difusión del disco. Escrita originalmente sobre un libro de fotografÃas de Horacio Coppola, hace pensar en esos “pulmones de manzana” que permiten respirar a las ciudades y quienes habitan en ellas. “Cuerdas con ropa cuelgan del cuerpo abierto de las guitarras rotas. / En el medio: medianeras, aire y luz, respiración visual. / Es tan fácil respirar sobre la caja de resonancia, de la ciudad.”
Video de "Guitarras rotas", corte difusión de "Demoliciones"
Otros puntos altos del disco son “El fuego que está por venir”, recuerdo de serranÃas y montañas; “El sueño de la ciudad”, ese hermoso momento que anticipa la lluvia de la tarde (“Al final se levantó el viento de tormenta. / Con el último sol sobre las casas”); “En el camino”, canción del peatón que podrÃa ser el cierre de un “lado A”; y "Barrenando", que a medida que transcurre se va convirtiendo de a poco en un blues de guitarra con slide.
"Puñaladas de espera” cierra la parte más rockera con un potente estribillo: “Casi nadie acepta la espera, ni la oscilación pasajera. / Solamente hay urgencia y una euforia tan mal entendida. / Y por eso los amantes se van.” Luego, dos canciones se hermanan: “La emergencia nos rodea” y "Viejo barrio".
La primera nos hace meditar sobre los tiempos que corren, sin el lugar común ni la obviedad remarcada: “La emergencia nos rodea. / Nos condiciona, está en el aire. / Se ilumina, es un espejo. Refleja los pensamientos. / Las hélices y el viento mueven los aires y los desaires. / Los malos y los buenos aires.”
Por último, siguiendo la lÃnea de todos los discos de Birabent, el álbum se despide y se va dejándonos en calma, con cosas para pensar y con ganas de volver a comenzar. “Viejo barrio que te vas, te doy mi último adios”, son los primeros versos de "Adios mi barrio", canción montevideana que sufre por la reovación del Barrio Sur. Un graffiti dio la inspiración para que Birabent continúe esos versos con los suyos: “Ya nadie más atenderá los viejos bares. / Y hay acentos que jamás volveremos a escuchar. / Si esto es la modernidad ahora mismo me quiero bajar / y mandarme a mudar lejos, muy lejos.” Por último, cuando suenan los últimos acordes junto al trombón, oÃmos “¿Quién vendrá a reemplazar a las personas que se van?”, último rumor de quien sabe que no hay respuesta a esa pregunta que se desvanece en sà misma, pero piensa que quizás hay tiempo para evitar más demoliciones. De edificios, de personas, de sonidos.
Mas información: http://www.birabent.com.ar/
Sonidos: www.myspace.com/soyantoniobirabent
Videos: www.youtube.com/antoniobirabent
La presentación oficial de “Demoliciones”, el último disco de Antonio Birabent, se llevó a cabo el miércoles 21 de noviembre en La Trastienda Club.
A sala llena, el público acompañó cada momento del show, que comenzó con un Birabent de camisa, corbata y anteojos oscuros, solo con su guitarra y un termo con un mate que fue tomando a lo largo de los primeros temas que interpretó de esa manera.
Asà comenzó un show que pasarÃa por distintos climas, gracias a una generosa lista de temas armada de manera tal que en ningún momento decayera la atracción por lo que se escuchaba y se veÃa. Es difÃcil conformar a todos cuando se cuenta con tantas canciones grabadas…
El momento acústico, con toda la gente en silencio, quizás sorprendidos o desprevenidos, de a poco se fue "electrizando" a medida que se iban incorporando de a uno los integrantes de la banda que desde hace a años acompañan a Birabent: Roberto Gracilazo en guitarra, Alejandro Carrillo en bajo y Luciano Casanova en baterÃa.
"Puñaladas de espera" y "Ciudad de pobre corazones"
Con la solidez y potencia que transmitÃan los cuatro en el escenario sonaron
"Puñaladas de espera", "En el camino" y “Guitarras rotas”, tres excelentes nuevos temas.Casi todo “Demoliciones” fue tocado en vivo, y la gente recibió las nuevas canciones con entusiasmo y atención, dedicándole el respeto que cada tema merecÃa.
Es lógico, de todas formas, que "Bienvenida seas" haya sido el estallido más grande del público. “Algún dÃa aplaudirán asà las nuevas, es cuestión de tiempo”, señalaba un locuaz Birabent que dialogó con el público y hasta convidó mates a la platea.
Entre los “regalos”, se incluyeron la enérgica versión de “Ciudad de pobres corazones”, de Fito Páez, una coda de “Fue”, de Soda Stereo, incluida en la sección acústica, sobre el final de “Princesa oriental”, y “DesconfÃo”, de Pappo, tocada también con guitarra solamente, pero sin micrófono ni amplificadores, en momento de los bises.
Hubo además una linda selección de canciones provenientes de “Azar” (1998) y “AnatomÃa” (2000), dos hermosos discos llenos de momentos de intimidad que hacÃa mucho no sonaban en vivo.
El final, como en el disco, fue con “Viejo barrio”, brillante despedida que cerró una noche ideal en La Trastienda.
"Viejo barrio", cierre del disco y del show
