viernes, 4 de octubre de 2013

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Historias Breves 8

Argentina, 2013. Dirección: Fermín Rivera, Matías Rubio, Lucas Santa Ana, Mena Duarte, Andrés Ernesto Arduin, Martín Aliaga, María Monserrat Echevarría, Maximiliano Torres, Sebastián y Federico Rotstein. 


El formato del corto presenta grandes dificultades: lo prueban los traspiés sufridos por consagrados directores de largometrajes cuando lo abordaron. Algo similar a los obstáculos que plantea el cuento en el terreno literario.

Los nueve cortos constituyen la última entrega (la octava, supervisada por Bebe Kamin, Eduardo Calcagno y Paula Rizzi) de estos concursos que surgen por iniciativa del Incaa. Todos los trabajos ostentan dos méritos comunes: el primero, que están muy bien filmados: los realizadores demuestran profesionalismo en su dominio del lenguaje fílmico; el otro, un extraordinario desempeño actoral. No es poco.

En De cómo Hipólito Vázquez encontró magia donde no buscaba, de Matías Rubio, narrado por Víctor Hugo Morales e interpretado por Javier Lombardo y Sergio Podelet, respira frescura, espontaneidad y la contagiosa alegría de vivir que provoca el fútbol cuando es entendido como sentimiento.

Un contundente e indignante caso de bullying es el que presenta Martín Aliaga en Superficies: el espectador sufre una opresión asfixiante ante el cruel castigo que le infligen a un alumno sus compañeros de secundario.

Una opresión de diferente factura –que la vincula al género de terror- aparece en Liebre 105, de Sebastián y Federico Rotstein, en el cual una chica frívola y consumista (notable interpretación de Gisella Motta) se siente amenazada en el estacionamiento de un shopping vacío.

El desafío, de Andrés Ernesto Arduin, es un thriller que encara lo sobrenatural y que transcurre en un pueblo donde se comete un extraño asesinato.

Vida nueva, de Lucas Santa Ana, ofrece seguridad narrativa en la descripción de una celebración de fin de año que dispara expectativas entre jóvenes y ancianos, mientras que Cuestión de té, de María Montserrat Echevarría, muestra cómo un chico cuyos padres se llevan mal adopta como real un mundo de fantasía -casi de juguete- para soportar la angustia. Muy buenas las actuaciones de Pablo Ferraro y Guillermo Pfening.

El automóvil se asume como protagonista en dos cortos: El ramal, de Mena Duarte, y El conductor, de Maximiliano Torres. Este último transmite el aire irrespirable que soporta una familia tipo en el interior de un vehículo que se dirige a la playa en sus vacaciones. Los esposos no se dan tregua en sus discusiones y en cualquier momento puede producirse un accidente fatal. Impecables las interpretaciones de Celina Font y Sergio Boris. En el corto de Duarte una pareja de ex novios avanza en un auto por un ramal hacia una fiesta sofisticada donde reina el hastío y la falsedad, y que culminará con un crimen.

No podía faltar el tema de los desaparecidos y el robo de bebés. Salvo dos carteles que informan sobre estos delitos, El olvido se limita a filmar una conducta, a sugerir –casi no hay diálogos- lo no dicho ni explicado, y para ello el director Fermín Rivera apela a un relato sobrio, con un montaje preciso, apoyado en la hermosa fotografía de Emiliano Penelas, que se luce en los interiores en penumbra.

Estos jóvenes cineastas están gestando el futuro del cine argentino. No puede saberse si alguno de ellos llegará a ser una figura destacada, pero no hay duda de que sus aportes contribuirán a generar valores cinematográficos. No olvidar que talentos de la talla de Lucrecia Martel, Pablo Trapero, Adrián Caetano y Daniel Burman transitaron por estas ediciones del Incaa.

Germán Cáceres   
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